STEREO, 50MIN, Hi8, 2015
En 1991, en el corazón de Nueva York, compré mi primera cámara de vídeo: una SONY Handycam Video 8 que creí defectuosa desde el primer momento. Sospeché de la tienda, de los vendedores, de la ciudad entera. Al llegar a casa y comenzar a grabar, aparecieron los errores: primero en el sonido, luego en la imagen. Así transcurrió el primer año, filmando con desconfianza, sin saber que ese gesto inaugural marcaría mi relación con el vídeo, no como herramienta, sino como síntoma. Un diario de paranoias tempranas, donde el acto de grabar fue también una forma de sospechar.

PRIMEROS SÍNTOMAS